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Deuda Pública

¿Conviene mandar a Grecia a galeras?

A los griegos se les eschurch-898980-mtaba inundando la casa y lo que han hecho es cerrar el grifo de la bañera que se estaba desbordando. En cualquier plan que se imagine este debe ser el primer paso y así se ha producido. Su déficit primario, o la diferencia de sus ingresos y gastos públicos sin incluir costes de la deuda, llegó a suponer un 7.3% del PIB en 2009 para en 2014 pasar a ser un superávit del 2%. Sin este logro ni siquiera una condonación total de la deuda habría sido solución para Grecia porque inmediatamente la deuda había continuado su crecimiento y la reaparición del problema habría sido sólo cuestión de tiempo.

Pero esta evolución no ha sido gratis. Para explicarlo voy a poner un ejemplo. Supongamos que el Ayuntamiento de Sotillo, un pequeño pueblo de Soria, decide reducir sus gastos en 2.500 euros. Con este objetivo despide a cinco empleados que ganaban 5.000 euros, pero les da un subsidio temporal de 2.500. Estas cinco personas gastaban 4.000; el resto lo ahorraban. Ahora que sus ingresos son la mitad gastarán 2.000 euros. Suponemos que todas sus compras las realizaban en la panadería. De la noche a la mañana la panadera dejará de ingresar 2.000 euros. Como Manolo, el panadero, que ahorraba el 20% de sus ingresos, ahora consumirá 1.600 menos en la carnicería. En definitiva a la reducción del gasto del Ayuntamiento de 2.500 hemos añadido una menor producción de la panadería de 2.000 y de la carnicería de1.600. Es el efecto del multiplicador del gasto. Por eso no es de extrañar que una reducción del déficit primario del 9.5% haya contribuido en gran medida a una caída del PIB de Grecia de un 30%. El paro durante la crisis aumentó desde el 8% al 27%, se destruyeron más de 100.000 empresas y la bolsa como resumen de toda esta realidad cayó un 92%.

En cualquiera de los parámetros mencionados la crisis griega ha sido más dura que lo fue la Gran Depresión del 29 para EE.UU; esa crisis estudiada por innumerables economistas como el paradigma de las debacles económicas de los tiempos modernos. Y también ha sido más dura que lo fue para Alemania la depresión económica de la Primera Guerra Mundial seguida de la Gran Depresión del 29, y eso que fue uno de los países peor parados. Pero no por eso dejó de ser impedimento para que sirviera como caldo de cultivo para el surgimiento de Hitler.

Pero la situación para Grecia todavía podría llegar a ser peor en lo económico, por lo menos. El superávit primario debería aumentar entre el 6 y el 8% para que la deuda de Grecia pudiera reducirse y retornar, en unos 15 o 20 años, a niveles que la UE aconseja (60% del PIB). De nuevo esto no sería gratis. Es difícil saber qué podría suponer esta restricción fiscal, pero casi con toda seguridad podría suponer una contracción del PIB del 40% o quizás del 50% comparado con los niveles de 2007. Sería una crisis que en algunos parámetros doblaría en magnitud a la que se produjo en el 29, con un coste social y humano enorme, demasiado grande.

Desde que en mayo de 2010 los países de la zona euro y el FMI decidiera dejar a Grecia los primeros 80.000 millones de euros una cosa estaba clara: todos los ministros de economía sabían que las cantidades que prestaran sus respectivos países con toda probabilidad no sería devueltas. Quizás los ciudadanos de sus países lo ignorarán, de otra forma hubiera sido más difícil justificar políticamente la ayuda, pero la realidad era que nadie que supiera algo de economía lo ignoraba. Si ahora se oye decir que Grecia debe cumplir con sus compromisos, cuando en un inicio todos sabían que iba ser imposible, tiene bastante de demagógico.

La deuda griega a diez años ya recoge en sus precios una quita del 60% aunque nadie del Eurogrupo quiera hablar de ella porque es indefendible frente a los ciudadanos de sus países. El problema tampoco es el peligro de que se extienda el mal ejemplo; ningún país se verá tentado a pedir lo mismo teniendo en cuenta el alto precio que tendría que pagar tras la experiencia de Grecia. Lo que no se puede olvidar es que en el tema de Grecia existe además un juego político. Las posiciones respecto a Grecia que tome Merkel, Holland, Rajoy y el resto de los participantes en el Eurogrupo impactarán en los votantes de sus respectivos países y eso importa mucho.

Todo esto no quita que sea necesario preservar valores como la responsabilidad nacional que sin duda es fundamental para el bien de la UE. Se hace necesaria una gran prudencia que maneje multitud de variables y que debe ser posible ejercerla en entornos democráticos con sus ventajas y desventajas. Pero que en cualquier caso tiene que saber coordinar la exigencia de las responsabilidades, con la solidaridad con un país que ha sufrido una crisis incomparablemente superior a la de otros países. Es preciso evitar la aplicación de una justicia descarnada que no se suele exigir a un colaborador o a un amigo. ¿No fue eso lo que faltó en la paz de París, tras la Primera Guerra Mundial, cuando se le exigió a Alemania unas indemnizaciones imposibles de pagar? Y que malas consecuencias tuvo…

La solidaridad no es propiedad de la izquierda, ni de la derecha, ni de la nueva izquierda, ni de la nueva derecha. Muchos alemanes, franceses o españoles estarían dispuestos a perdonar a un hermano o un amigo un 60% de la deuda que tuvieran contraída con él  si estuviera en una situación tan extrema como la de Grecia. Pero el problema, generalizado en ciudadanos de cualquier color político, es que a los griegos no son considerados suficientemente amigos o hermanos. Y es que la cohesión europea e internacional requiere, sobre todo, un cambio de mentalidad. O dicho de otro modo: la economía es internacional pero los sentimientos todavía no lo son, al menos en la misma medida.

 

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Este artículo tiene 2 comentarios

  1. francesca

    Interesantísimo el apunte sobre la internacionalización de los sentimientos… La semana que viene voy a Grecia, que es lo que debería hacer todo el que pueda.

    • Guzman Soldevilla

      Gracias Francesca. Espero que el viaje a Grecia fuera muy provechoso.Seguro que puedes contar un montón de cosas interesantes.

      A mi el tema de la internacionalización de los sentimientos, que tiene que ver bastante con la verdadera integración internacional, me parece esencial.

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