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Con un pan debajo del brazoMacroeconomía novelada

La clave para la gestión de las políticas económicas: la flexibilidad de los precios.

Todos los ciclos tienen aspectos parecidos. Cuando comienza la recesión se inician políticas monterías y fiscales expansivas. Sin embargo, pasado un cierto tiempo, comienza la retirada de los estímulos. La cuestión es ¿por qué es siempre así?, ¿por qué no puede prolongarse las medidas monetarias y fiscales expansivas?, ¿qué es lo que hace conveniente que sean retiradas?

Hay muy pocas cosas a las que se le haya dado tantas vueltas como el comienzo de la subida de tipos de la Fed, y esto está muy ligado con lo que acabo de plantear. Voy a intentar explicar lo que afecta a este tipo de situaciones con un fragmento de mi novela de divulgación de macroeconomía.

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Efectividad de políticas económicas según la flexibilidad o la rigidez de los precios

—La gran diferencia entre el corto y el medio plazo es la resistencia de los precios a su variación. En el corto plazo los precios tienden a permanecer constantes o con poca variación, mientras que a largo plazo tienden a adaptarse según la oferta y la demanda. A largo plazo, se considera que la producción potencial es la referencia. Como en el caso de la panadería de Sotillo, con capacidad de producción de cien barras y con producción real de ochenta, el desempleo y los recursos ociosos en el pueblo presionarán a la baja los salarios y el precio del pan. La consecuencia será que a medida que el pan vaya resultando más barato, la demanda aumentará hasta alcanzar la producción potencial de cien panes.

—¿Qué importancia tiene esto para las políticas económicas? —preguntó José mientras rehogaba los ajos en la sartén.

—Ya te he dicho que en el largo plazo la oferta agregada es fija y marcada por el capital (K) y trabajo (L); en Sotillo la producción de pan dependerá del número de hornos y de panaderos. Si la cantidad de dinero (M) en los bolsillos de los vecinos de Sotillo aumenta, la demanda de pan será mayor. Pero la fabricación de barras no podrá incrementarse porque el capital K y el trabajo L estarán siendo utilizados al máximo y la dificultad de superar la producción potencial hará subir los precios. En resumen, una variación de M no afecta a la producción. Luego la política monetaria es ineficiente.

—¿Y la política fiscal?

—Ocurrirá lo mismo. Un aumento del gasto público solo conseguirá aumentar los precios. La producción tenderá alinearse con la potencial y los estímulos se encontrarán con las barreras naturales de la existencia de determinadas cantidades de capital K, y trabajo L (de número de panaderos y de hornos para el caso de Sotillo).

—¿Y en el corto plazo? —preguntó José mientras bajaba el fuego y removía los champiñones con una cuchara de madera.

—Te lo voy a explicar otra vez con el ejemplo de Sotillo para el caso una expansión monetaria. Supongamos que la panadería de Manolo está produciendo ochenta barras, pero tiene capacidad para cien. Si en esta situación aumenta la cantidad de dinero (M) en los bolsillos de los vecinos, los de Sotillo se animarán a incrementar sus compras de pan y también aumentará la actividad en la panadería. Pero en este caso, Manolo, con la panadería a medio gas, no se atreverá a incrementar el precio de la barra por un pequeño aumento de la demanda. En definitiva, el aumento de M habrá conseguido aumentar la producción, porque la economía del pueblo estaba funcionando por debajo de su tasa natural.

—Pero esta situación no podrá ser indefinida…

—Podrá llegar un momento en que la producción en la panadería sea de cien barras; plena capacidad. Entonces los precios tenderán a subir y la situación será la que te he contado que sucede a largo plazo.

—Es decir, la política monetaria y fiscal puede resolver problemas en el corto plazo, pero al cabo de unos cuantos años, la producción estará limitada por su tasa natural. Más allá de ahí, los estímulos solo conseguirán aumentar los precios.

—Eso es.

—Por lo que dices, parece que el mantenimiento de políticas económicas demasiado laxas, o por demasiado tiempo, puede llegar a ser peligroso.

—Una de las principales causas de las crisis de 2008 fue el mantenimiento de una política monetaria excesivamente expansiva durante mucho tiempo. La consecuencia fue la subida descontrolada de los precios inmobiliarios y de las acciones de las empresas, lo cual condujo a burbujas especulativas.

—Lo estás poniendo todo muy negro. Parece que las políticas fiscales y monetarias son más negativas que positivas…

—Si se utilizan bien, y en el momento adecuado, son herramientas potentísimas que multiplican los efectos de las acciones iniciales —añadió Santiago mientras removía los muslos de pollo.

—Explícate un poco.

Este artículo tiene 2 comentarios

  1. rConvenioRA

    Disculpas por el comentario, pero creo que la única y mejor manera de resolver este desaguisado es aumentando los ingresos y la capacidad de todos. Y no falla. De ppoco sirven los precios bajos si no podemos pagarlos por bajos que sean.:(

    • Guzmán Soldevilla

      Mi opinión es que las soluciones más sanas provienen de la flexibilidad de precios. Cuando estos bajan es verdad que los salarios tienden también a reducirse y como dices tú da la impresión de que el poder adquisitivo no aumenta y las cosas no mejoran. Pero en todo esto hay que contar con las exportaciones. En este entorno el país se vuelve más competitivo, se vende más al exterior, las necesidades de fuerza laboral aumentan, el paro se reduce y por fin el consumo acaba aumentando.

      Creo que la solución de los precios flexibles es posible y muy saludable, pero muy difícil de aplicar en la práctica.

      Gracias por el comentario.

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