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Ahorro con portada
Con un pan debajo del brazoMacroeconomía novelada

¿Quieres un país más rico?: empieza apretándote el cinturón.

Hace unos años vi un video de dos abuelos, que llegó a ser muy famoso, prediciendo la crisis económica del 2008 ( https://www.youtube.com/watch?v=t9CYOIl_EpY) Uno de los principales problemas que ellos detectaban era la falta de ahorro y, por tanto, su solución pasaba porque las personas consumieran por debajo de su renta.

Con el siguiente extracto de mi novela de divulgación de macroeconomía vamos a desgranar la realidad económica que subyace en estas palabras. Porque la realidad es que si queremos un país más rico, con mayor renta per cápita, no hay más remedio que primero apretarse el cinturón, reducir el consumo y así ahorrar un poquito más.

Con un pan debajo del brazo – Macroeconomía novelada (A la venta en este blog)

El capital es necesario mantenerlo con la inversión para atender su reposición

—Realmente lo que dice es que el crecimiento económico depende del incremento de capital, trabajo y tecnología. Pero supón ahora una economía cerrada en la que la renta, menos el consumo y menos el gasto público, es lo que se ahorra y se destina a financiar la inversión. De esta forma el ahorro sirve para mantener y aumentar el capital. Cuando el ahorro y la inversión son superiores a la cantidad de capital que se deprecia, es decir, cuando la panadería invierte no solo para sustituir los hornos que ya no funcionan, sino que aumenta el número o tamaño de sus hornos, el capital y la economía crecen. Pero cuanto más capital exista también será mayor la depreciación.

—A ver, el ejemplo de Manolo —requirió José al tiempo que golpeaba una piña con el palo que llevaba en la mano.

—En el ejemplo de la panadería la que tiene un solo horno con diez años de vida útil tendrá que reponerlo cada diez años, pero la que tiene diez hornos, de media, tendrá que reponer uno al año.

—Pero entonces si en Sotillo el ahorro es superior a las necesidades de reposición de hornos y la panadería de Manolo va aumentando cada vez más su capacidad, poco a poco la necesidad de renovar su material irá aumentando. Llegará un momento en que todo el ahorro tenga que gastarse en restituir activos viejos.

—Efectivamente. Es el momento en que se llega al estado estacionario. De esta forma si se ahorra más será posible tener un capital mayor y soportar mayor depreciación.

—¿Y este modelo no se puede contrastar con algún ejemplo histórico?

—Alemania experimentó un crecimiento enorme después de la Segunda Guerra Mundial. De 1950 a 1975, el crecimiento fue del 5 %, frente a Estados Unidos, que solo alcanzó el 2 %. El motivo es que cuando un país experimenta una reducción de su capital tan grande como la que se produjo en Alemania por la guerra, su producción también baja, pero en menor medida. De esta forma si es capaz de mantener el porcentaje de producción que destina al ahorro, el capital vuelve a crecer porque con la guerra también se redujeron las necesidades de inversión en reposición…

—Ponme mejor un ejemplo con números porque no puedo seguirte.

—Supón que la producción de Alemania antes de la Guerra era de 100, con un capital de 10. Llega la Guerra y la producción disminuye un 30 % hasta 70 y el capital un 60 % hasta 4.

—¿Por qué el capital cae más que la producción?

—¿Te acuerdas cuando hablábamos de la producción adicional que generaba la primera sierra de la serrería comparada con la quinta? Decíamos que la producción marginal del capital es decreciente, cada sierra adicional aporta menos producción que la anterior. Si esto es así, cuando a un taller le vas quitando sierras al principio la producción lo nota menos y paulatinamente el efecto se va agravando, es decir, que al principio la caída de la producción es más lenta que la del capital.

—Bien, lo doy por válido.

—Ahora suponemos que antes de la Guerra se ahorraba un 1 % de la renta, o lo que es lo mismo, 1. La amortización era del 10 % del capital, es decir, 1. Como la amortización es igual al ahorro solo hay dinero para reponer activos: estamos en el estado estacionario. Ahora llega la guerra y el ahorro seguirá siendo un 1 %, pero de 70, es decir 0,7. La depreciación será un 10 %, aunque ahora de un capital que ha disminuido a 4, es decir 0,4. Quedará 0,3 de ahorros para invertir en nuevos activos que irán creciendo hasta alcanzar de nuevo el estado estacionario, al tiempo que genera un gran crecimiento.

—¿Pero no habíamos quedado en que los pobres ahorraban mucho menos que los ricos? Alemania en 1939 era mucho más rica que en 1945, y por tanto su tasa de ahorro no es lógico que se suponga constante.

—En el ejemplo la tasa de ahorro puede caer hasta un 40 %, y las conclusiones desde el punto de vista cualitativo serían las mismas. Esta es una de las razones que explican el gran crecimiento de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

José se paró para sacar la botella de agua de la mochila. Ofreció agua a su padre y echó la vista atrás. A lo largo del cortafuego podían verse los puestos de palomas que iban descendiendo hasta el collado. Más allá comenzaba la subida a Mojón Alto, que era la cumbre más elevada de la zona. Los distintos tonos de verde de la hierba y de los pinos contrastaban con el azul del cielo, que daba una sensación reconfortante a José y Santiago.

Santiago devolvió la botella a su hijo, que tras dar un trago la guardó para continuar la marcha.

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Libro Con un pan debajo del brazo